| 1 cuota de $14.900,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $14.900,00 |
| 2 cuotas de $8.902,00 | Total $17.804,01 | |
| 3 cuotas de $6.181,01 | Total $18.543,05 | |
| 6 cuotas de $3.524,09 | Total $21.144,59 | |
| 9 cuotas de $2.620,74 | Total $23.586,70 | |
| 12 cuotas de $2.205,20 | Total $26.462,40 |
Lo pulido, lo liso, lo impecable, son la seña de identidad de nuestra época. Son lo que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los smartphones y la depilación. Estas cualidades ponen en evidencia el actual "exceso de positividad" del que habla Han en otros ensayos, pero que aquí enfoca y desarrolla en el campo del arte y de la estética. Lo bello natural se ha atrofiado en lo liso y pulido de lo bello digital. Hoy nos hallamos en una crisis de lo bello en tanto que se lo satina, convirtiéndolo en objeto del «me gusta», en algo arbitrario y placentero, que se mide por su inmediatez y su valor de uso y de consumo. Pero sin la negatividad del quiebre de lo otro, queda obturado el acceso a lo bello natural y anulada la distancia contemplativa. La belleza es rezagada. No es un brillo momentáneo, sino que alumbra en silencio, y a través de rodeos. A la belleza no se la encuentra en un contacto inmediato. Más bien acontece como reencuentro y reconocimiento.
