| 1 cuota de $38.300,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $38.300,00 |
| 2 cuotas de $22.882,33 | Total $45.764,67 | |
| 3 cuotas de $15.888,11 | Total $47.664,35 | |
| 6 cuotas de $9.058,58 | Total $54.351,53 | |
| 9 cuotas de $6.736,54 | Total $60.628,90 | |
| 12 cuotas de $5.668,40 | Total $68.020,80 |
SI NO PUEDE DISTINGUIR QUIÉN RESPIRA Y QUIÉN NO, EL RETRATO ES UN CLAYTON & Co.
La desaparecida localidad de Atlas, a pocos kilómetros del puerto más importante del Pacífico, acogió hasta 1892 a una población flotante de casi tres mil inmigrantes de doce nacionalidades, sirviendo de residencia temporal y epicentro de trámites aduaneros. Como una pequeña república, poseía su propia divisa y banco universal, una capilla ecuménica, diversas oficinas consulares, su propia estación de tren y, en los días de auge de la fotografía post mortem, su propia médium: la joven Abigail Clayton, quien, a través de su cámara de fuelle y la técnica del ambrotipo, recibía mensajes de los cadáveres que retrataba. Aristócratas y diplomáticos de todo el mundo viajaron a conocerla, fue amada y temida, hasta que una acusación de demencia y un juicio por homicidio terminaron con su corta carrera.
Dicen que estuvo encerrada en un manicomio casi veinte años antes de que la tuberculosis la matara. Eso dicen. A veces, la verdadera historia solo la conoce la misma Muerte. O se revela en sus fotos.
