| 1 cuota de $19.000,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $19.000,00 |
| 2 cuotas de $11.351,55 | Total $22.703,10 | |
| 3 cuotas de $7.881,83 | Total $23.645,50 | |
| 6 cuotas de $4.493,81 | Total $26.962,90 | |
| 9 cuotas de $3.341,88 | Total $30.077,00 | |
| 12 cuotas de $2.812,00 | Total $33.744,00 |
SI NO PUEDE DISTINGUIR QUIÉN RESPIRA Y QUIÉN NO, EL RETRATO ES UN CLAYTON & Co.
La desaparecida localidad de Atlas, a pocos kilómetros del puerto más importante del Pacífico, acogió hasta 1892 a una población flotante de casi tres mil inmigrantes de doce nacionalidades, sirviendo de residencia temporal y epicentro de trámites aduaneros. Como una pequeña república, poseía su propia divisa y banco universal, una capilla ecuménica, diversas oficinas consulares, su propia estación de tren y, en los días de auge de la fotografía post mortem, su propia médium: la joven Abigail Clayton, quien, a través de su cámara de fuelle y la técnica del ambrotipo, recibía mensajes de los cadáveres que retrataba. Aristócratas y diplomáticos de todo el mundo viajaron a conocerla, fue amada y temida, hasta que una acusación de demencia y un juicio por homicidio terminaron con su corta carrera.
Dicen que estuvo encerrada en un manicomio casi veinte años antes de que la tuberculosis la matara. Eso dicen. A veces, la verdadera historia solo la conoce la misma Muerte. O se revela en sus fotos.
